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Un transito generacional: Saturno-Urano o la perpetuación del desorden.

Saturno parece reflejar un paisaje de la mente donde se nos antoja ver  la aparentemente inevitable “fatalidad” de un un mundo feo y cruel que frustra la ambiciones e inhibe las libertades. Los dioses pueden transmutarse en cosas, y Saturno suele cobrar la forma de una losa sobre las espaldas, la firmeza de los muros de una prisión, o el agotamiento y desencanto de quien escaló duramente la montaña, solo para descubrir que el cielo continuaba siendo un objetivo… inalcanzable.

Saturno es la percepción derivada del confinamiento de la mente al interior de unos límites en el espacio y en el tiempo. Es el último de los planetas visibles al ojo desnudo, es decir, simbolicamente es “el limite de nuestro campo visual”.
La estrechez de miras es una negativa interior a abandonar el concepto cristalizado del mundo, y es el fruto del miedo a enfrentarse a lo desconocido. De ahí que el relevo de las generaciones represente el baile tradicional del enfrentamiento entre lo viejo…y lo nuevo.

El Kronos de los griegos, marca el pulso del relevo de las generaciones, ya que si tenemos en cuenta que a la edad de catorce o quince años el joven está fisicamente maduro para procrear, al alcanzar los 28 o 30 años de edad (ciclo de Saturno) uno ya podría ser abuelo. Y así fué durante miles de años en la antigüedad.

Saturno cristaliza la energía en forma.
Toda forma de interpretar el mundo, es fruto de la memoria, es decir, que en la energía de la percepción del instante presente, proyectamos un molde predeterminado que es de entrada, solamente una estructura mental heredada. Lo que sugiere el enorme peso de la memória inconsciente como agente “moldeador” de la realidad.

¿Que nos dice Urano acerca de la realidad invisible más allá?
Mete los dedos en un enchufe y lo verás!

Al abrir los ojos, los haces de fotones que me rodean impactan sobre ellos, y las terminaciones nerviosas de mis ojos transforman esa información en impulsos electricos que són procesados al interior de mi cerebro, en cuyo fondo se crea una imágen.
Cuando abro los ojos y veo el mundo, en realidad lo que estoy viendo es algo que está ocurriendo al interior de mi cerebro.
Pero al interior del craneo no hay luz, es oscuro al estar “aislado” del entorno…entonces, ¿que es lo que veo?

Las únicas realidades que podemos de entrada conocer son las que nuestro cerebro fabrica.
El cerebro recibe millones de señales por minuto, y nosotros organizamos esas señales en hologramas que proyectamos fuera, y que luego llamamos “realidad”

Cuando abrimos los ojos y miramos el mundo, nos estamos viendo por dentro.

Ya puedes sacar los dedos del enchufe.

La polaridad entre Urano y Saturno forma quizás uno de los mas fascinantes y contundentes aspectos de la astrología, ya que como en ningun otro lugar de la globalidad de la psique, sus conexiones representan encrucijadas donde el surco trazado del destino personal es atravesado por la estela de lo inusitado. Saturno es el Grán Malefico de la astrología tradicional, aunque hay que hacer justicia y recordar que según la tradición védica, Saturno es tambien denominado…Guru. El aspecto virtuoso del viejo maestro encuentra eco en el refranero popular con refranes como el que dice – Quien bien te quiere, te hará llorar. Porque llorar, es la otra función de los ojos.
Soy de la generación del Saturno en Aries de finales de los años 60, y en estos momentos Urano está transitando sobre el Saturno en Aries de mi generación. Mi generación ha tenido que esperar mas de cuarenta años para recibir esta visita.

Pero hay una generación mas joven de muchachos y muchachas que nacieron con saturno en Aries entre 1996 y 1999 que por todo el planeta están recibiendo ese tránsito, y que solo han tenido que esperar unos quince años para verlo.

Están despertando a un mundo donde los moldes del pasado se resquebrajan, y al mismo tiempo son sus propios moldes interiores heredados los que están siendo retados para dejar paso a una nueva percepción del concepto de libertad.

Simultaneamente Saturno está transitando por Libra, donde está el Urano natal de los nacidos entre finales de 1968 y finales de 1974.

Aquí nos encontramos con una generación que ha estado recibiendo el transito de Saturno sobre Urano natal, que son en muchos casos progenitores de una generación que está recibiendo el tránsito de  Urano sobre su Saturno natal.

Esto nos muestra que lo que está ocurriendo hace que tanto progenitores como progenie están simultaneamente teniendo que reconsiderar el mismisimo concepto de compromiso, de libertad, de continuidad y de ruptura al interior de un marco de convivencia (Libra) y de definición personal (Aries).

Es típico, y saludable en la adolescencia rebelarse contra la autoridad, estableciendo dinámicas de lucha donde los jovenes intentan “conquistar” su libertad, pero Saturno en Aries sugiere la necesidad de aprender a tomar responsabilidad.
La libertad personal acaba donde empieza la libertad del prójimo, y cuando el joven se niega a tomar responsabilidad sobre su propio destino y su propio camino de emancipación, “percibirá” a Saturno desde el entorno, y la deidad cobrará forma en su mente como aquellos agentes aparentemente externos que parecen querer infringir, reprimir y controlar la expresión de su libertad personal.

Lo que quizás tengan que aprender, es que lo que ellos perciben desde los padres y profesores como “agresión” no es a menudo otra cosa que defensa propia de esos padres que ven su propia libertad personal amenazada por el extremo egocentrismo compensatório de una generación que no está muy segura de saber si vá a lograr tallarse un lugar en este mundo.

El tránsito de Urano sobre el Saturno de esta joven generación les está invitando a entender que para ser libres, tienen que liberarse interiormente de la tendencia saturnina de echarle la culpa al mundo, porque solo cuando uno acepta como un reto personal, el aprender a hacerse cargo de sus propias obligaciones, uno se libera del peso de tener que aguantar que otros vengan a decirte lo que tienes o no tienes que hacer.

Ese es el verdadero sentido de la anarquia. Sin un ferreo sentido de responsabilidad personal, el impulso se queda unicamente en la actitud libertina.
Cuando esto se extiende, tenemos la formula mágica que garantiza la imposición de un estado policial.

El problema es que a estos jovenes no es facil hacerles tragar la pildora de la responsabilidad personal, cuando el mensaje proviene de unos progenitores y maestros que no siempre predican con el ejemplo.

Posiblemente muchos de esta generación echan a faltar el elemento de una figura masculina eficaz que les sirva como modelo de autoafirmación, mientras la generación anterior con Urano en Libra se encuentra ante el reto de asimilar las consecuencias de haber pasado media vida haciendo saltar por los aires cualquier modelo equilibrado de relación de pareja (Saturno transitando su Urano natal en Libra), y estan intentando educar a sus hijos desde unos moldes que ellos mismos no han logrado integrar en muchos casos.

Osea, un desastre.

El módelo ancestral colocaba al hombre como proveedor y contructor a cargo del mundo material, y de la mujer como agente conservador del mundo emocional y espiritual.

Pero nuestra cultura le ha dado la vuelta a la tortilla, y el concepto de emancipación de la mujer ha sido interpretado como la capacidad -u obligación de cualquier mujer para ser como un hombre, y en ese proceso la mujer ha sacrificado algunos aspectos de su propia feminidad.

Los hombres han perdido en muchos casos su función natural de proveedores y protectores, y se averguenzan. Es el aspecto castrador de Urano-Saturno.
Como resultado, tenemos una generación de mujeres muy fuertes y hombres muy debiles, y eso posiblemente no ha funcionado del todo bien para nadie.

Ante esta falta de puntos claros de referencia, agudizada por una crisis económica mundial, no es de extrañar que Urano transitando en Aries sobre el Saturno natal de estos jovenes se manifieste como una tremenda tensión, porque solo tienen quince años y ya están abandonados a su propia merced.

Los de la generación anterior con Saturno en Aries, estamos pasando por el mismo tránsito.
Eso hará que en nuestras relaciones intergeneracionales se puedan facilmente “repartir los papeles”.

En algunos casos, progenitores y mentores intentarán que los chicos les aporten una estabilidad que a ellos mismos les esta faltando, a veces adoptando actitudes de extremo autoritarismo. El chico, inevitablemente se rebelará.

En otras ocasiones, la incapacidad de los mayores para ofrecer una estructura de continuidad hará que los jovenes los perciban como unos locos irresponsables. Un excesivo enfasis en el control y la autoridad es lo que algunos muchachos y muchachas empezarán a proyectar sobre su entorno, sea como “lideres de la manada”, o como sumisos seguidores de un cabecilla.

Sin embargo la coincidencia de este transito en los Saturnos en Aries de ambas generaciones sugiere que quizás tenemos muchisimo por aprender y muchísimo por enseñar, porque en cierta forma, y si uno está dispuesto a “verse” en el otro…lo que le esté ocurriendo a ese joven, va a reflejar ineludiblemente algo que a uno le está pasando.

La astrología, es una descripción del universo, pero toda descripción del universo es solamente una descripción de la herramienta que uno usa para medir y juzgar el universo que observa.

Y si la única herramienta que uno tiene es su propio sistema nervioso, uno tiene que colocar su sistema nervioso como parte de la descripción del universo.

A partir de ahí, se abre una posibilidad más allá de la constante danza cósmica de los principios arquetípicos opuestos como Urano y Saturno en la perpetuación del desorden.
 


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